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Todos conocemos ya el famoso discurso de Steve Jobs en la universidad de Stanford, una obra magistral de motivación y fuerza que demuestra el ingenio de esta persona que en parte ha revolucionado nuestro mundo y la forma en que interactuamos con la tecnología. En este discurso (Os recomiendo que lo leáis antes de seguir), Jobs habla de «unir los puntos» en una parte que termina con las siguientes palabras:

no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Así que deben confiar que de alguna manera los puntos se unirán en el futuro. Deben confiar en algo sus agallas, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Este enfoque no me ha traicionado nunca, e hizo toda la diferencia en mi vida

Creo que toda mi infancia y juventud la pasé pensando en el futuro. Algo que me atormentaba demasiado. Tanto que hacía que viviese agobiado pensando en qué trabajaría, cuánto ganaría, dónde viviría, si terminaría encontrando a una persona con la que vivir… así pase muchos años, viviendo en el futuro sin disfrutar el presente ni mirar atrás para darme cuenta de lo que iba consiguiendo.

Ahora tengo casi 37 años y puedo decir que desde hace unos cuantos decidí dejar de pensar en el futuro. Me paré en seco y empecé a disfrutar el presente. Lo que mas me ha ayudado ha sido echar una vista atrás y empezar a ver «mis puntos», empezar a unirlos como si fuesen un conjunto de carreteras que al final han terminado fusionándose en una sola. Desde entonces, si miro al futuro (sin dejar de mirar al pasado) veo una única carretera y veo un camino a seguir:

  • Sin tener una carrera ni casi estudios conseguí un «buen» trabajo, conseguí autoformarme, conseguí una categoría, conseguí trabajar de lo que quería y que nunca pensé que conseguiría. Conseguí un buen sueldo que me permite vivir (a día de hoy) con cierta comodidad. Es un trabajo monótono y hoy en día ya no me apasiona como cuando empece, pero… ¿y que trabajo no es así?
  • Conseguí vencer mi miedo con 21 años y salir de mi ciudad para irme a vivir a otro sitio donde empezar casi desde cero.
  • Conseguí al final encontrar una mujer con la cual compartir una vida. Una mujer que para mi era imposible de alcanzar.
  • Conseguí dejar de fumar.
  • Conseguí dejar de ser aquella persona con 25 kilos de más que no podía ni mirarse al espejo sin sentir asco.
  • Conseguí lo que siempre quise, disfrutar y amar la montaña.
  • Conseguí encontrarme feliz conmigo mismo.
  • Conseguí tener un hijo. Algo que desde siempre pensé que nunca tendría.
  • Conseguí vencer mis miedos.
  • Conseguí sentirme un luchador.

Todos estos puntos me ha costado horrores conseguirlos. He tenido que intentarlos todos una y otra vez.

¿Y que tiene que ver todo esto con el deporte? FÁCIL

Este es un punto mas. El deporte es el nexo de unión, lo que hace que todos estos puntos sean una piña. Empecé a correr en su día para poner orden en mi desordenada cabeza. Correr me permitía poder estar horas centrado en mí mismo. Kilómetro tras kilómetro, zancada tras zancada, no había nada más, solo estábamos mis problemas y yo. Sentado en una piedra a las 10 de la noche, alumbrado por mi frontal y pensando “¿que sentido tiene todo esto?”.

El deporte me ayudó a dar una patada a mis problemas. El deporte me ayudó a ponerme retos medibles y superarlos. El deporte me hizo centrarme en lo que realmente es importante. El deporte me hizo mas fuerte. El deporte ha pasado a ser un pilar imprescindible en mi vida.

¿Y que tiene que ver todo esto con la tecnología? FÁCIL

Sin tecnología yo no estaría aquí. Rodéate de todo lo que haga falta para motivarte, da igual su precio siempre y cuando te lo puedas permitir. Si una pulsera de 150 € hace que salgas a andar medio kilómetro, bienvenida sea esa pulsera. Si un reloj carísimo con GPS hace que madrugues un sábado y te vayas a la montaña mas cercana a gritar de rabia, bienvenido sea ese GPS. Si un smartphone te lleva a usar una determinada red social de corredores, y eso hace que cambies ese grupo de «amigos» con el que solo te emborrachabas hasta las tantas para convertirlo en uno que hace que te levantes para ir a una carrera a la hora que antes te acostabas… ¡bienvenido sea ese smartphone!

Últimamente en mi horizonte empiezan a asomar nuevos puntos. Es hora de mirar atrás, ver de donde vengo y coger aire para los nuevos retos. Nadie dijo que el camino fuese fácil. Nadie dijo que ahora lo vaya a ser, tampoco lo quiero. Lo fácil no te llena. Sé que va a ser duro, se que va a doler…

PERO ESTE CAMINO SERA LA HOSTIA DE BONITO

Sed felices

* Os dejo un vídeo de uno de mis amaneceres favoritos desde mi montaña favorita