En una feria como esta es muy difícil salir del primer día con la sensación de que has visto lo que querías. Y siempre se repite la misma sensación, año tras año. 

Hay demasiada gente, los móviles y los gadgets están demasiado saturados y no acabas de decidir cuál es la prioridad en cada momento.

Hoy lo que más me ha llamado la atención es la diferencia de percepción entre lo que vemos los que tocamos los productos por primera vez en la feria y lo que sienten los usuarios finales cuando llegan a sus manos. 

Poco tiene que ver el momento en el que revisas un dispositivo que no muestra todas sus características y el momento en el que un usuario lo recoge en la tienda. Y no somos capaces de transmitir esas sensaciones.

Os hablaré más de estas cuestiones. Ahora, la noche de Barcelona reclama que se le preste un poco de atención.