En muchas ocasiones confundimos la probabilidad y la posibilidad. Esto hay que atacarlo como sea. No son lo mismo. Te quedará claro, muy claro, si analizas ambas palabras dentro de una pregunta con el verbo “ser”, viendo cuál es la respuesta que encaja mejor en cada caso. Veamos los ejemplos:

¿Es posible?

La respuesta a esta pregunta es binaria. Sí o No, no hay otra opción. Algo es posible o es imposible. Pero no puede ser un poco posible o muy posible. Esto matemáticamente no existe.

¿Es probable?

En este caso la respuesta cambia. La probabilidad se mide en porcentaje. Así, algo puede ser un nada probable, un poco probable, muy probable o totalmente probable. Nos movemos en una escala desde el 0% al 100%.

Para que algo sea probable, para que tenga un mínimo de probabilidad, por encima de cero, tiene que ser posible. Algo que no es posible, es imposible, tampoco es probable por tanto.

¿A que parece que es sencillo? Pues no lo es tanto, o al menos muchas personas confundimos cómo utilizamos los conceptos de probabilidad y posibilidad. Y esto tiene consecuencias. Os cuento una historia.

Yo aprendí mucho de posibilidad cuando un buen compañero de mi antigua empresa me dijo muy claramente:

Solo hay dos tipos de personas: “Los que han perdido datos de algún disco duro y los que los van a perder”.

Hasta entonces yo pensaba que era imposible que me pasase eso. Nunca me había fallado un disco duro, por tanto yo pensaba que era imposible que pasase, o si pasaba, no me pasaría a mí. Lo que tenía que haber pensado es que era poco probable que me pasase a mí. Pero posible, claro que era posible. Perdí algunas fotografías digitales importantes y a la vez aprendí mucho sobre la palabra posibilidad.

Seguí utilizando mal estos conceptos sin embargo y tan solo cuando quise entender por qué era necesario un backup, un respaldo de mis datos, una copia de seguridad, pude entender la importancia de los términos probabilidad y posibilidad; sobre todo lo importante del concepto probabilidad.

Si tienes un 10% de probabilidad de que un disco duro se dañe y guardas esos mismos datos en otro disco duro que tiene el mismo 10% de probabilidad de resultar dañado, entonces, por arte de magia, tu probabilidad de perder los datos resulta en un 1%.

La probabilidad resultante es 10/100 *10/100 = 100/10000=1/100=1%. ¡A que impresiona! Pues es bien sencillo. Solo tienes que saber lo que significa la probabilidad y cómo funciona combinada.

Porque no deberías de engañarte como yo hacía; sabes que es posible que puedas tener daños en tu disco duro, es posible. Sí. Pero puedes actuar sobre la probabilidad. Puedes disminuirla. La probabilidad se disminuye mediante la combinación de sistemas que disponen de su propia probabilidad individual.

Si con esto no te he convencido de que hagas copias de seguridad redundantes, en varios discos para disminuir la probabilidad de perder datos,  entonces es que eres el tercer tipo de personas. Entonces, es que eres tú.