chained_hands

En un ocasión me contaron cómo atan a los elefantes en cautividad para que no se escapen. Realmente era un cuento*, por eso me lo contaron. Lo hacen con una pequeña estaca y una cadena muy débil. Ellos son más fuertes que la cadena y que la estaca, sin embargo nunca se escapan. No destrozan la cadena, no arrancan la estaca. Solo permanecen atados durante toda su vida, están resignados.

Lo importante del asunto no está en su resignación, sino en cómo han llegado a ella. Tienes que imaginarte a ese mismo elefante atado a esa misma estaca y a esa misma cadena, pero cuando era muy pequeño, recién nacido, a los pocos días ya imagínalo atado a esa cadena. Entonces sí que intentó librarse, un día tras otro se encontró la misma respuesta, no pudo. Entonces se agotó, grabó su derrota en su mente y llegó su resignación. Decidió que no podía librarse de esa cadena. Nunca podría. Y jamás lo intentó de nuevo.

Y ahora te toca pensar en ti. En nosotros, que nos pasa exactamente los mismo. Tenemos un montón de proyectos que pensamos que no podemos ejecutar, en ocasiones sin haber probado incluso si realmente podemos, y por supuesto finalmente no podemos. Ojalá nos diésemos cuenta de cuándo estamos atados por una cadena mínima y por una estaca ridícula porque entonces podríamos acordarnos del pequeño elefante y hacer lo que queremos hacer: soltar nuestras cadenas, romper nuestras estacas. Pero nuestras cadenas son invisibles y nuestras estacas totalmente imaginarias. Puedes intentar encontrarlas si buscas un poco; ya he encontrado algunas de las mías y te garantizo que las he enviado a un sitio bien lejano. Tendrás que buscar las tuyas. ¿Te animas?

 *El elefante encadenado. Jorge Bucay