Existen muy pocas formas de acabar con un fuego y eso no ha cambiado. Puedes actuar sobre la temperatura del mismo, eliminando la fuente de ignición, puedes eliminar el producto que se está quemando, el combustible o puedes eliminar el oxígeno necesario para que la reacción química continue siendo viable. No hay más. Es sencillo, aunque no tanto como os lo he pintado.

Para deshacerse del oxígeno, asfixiar al fuego, nunca hubieras imaginado lo que este par de estudiantes de la Universidad de George Mason han propuesto: sonido. Proponen que las ondas sonoras de baja frecuencia (30-60 Hz) son capaces de desplazar el oxígeno para que un fuego se apague. Y no es una propuesta teórica, es puramente práctica, como puedes ver en el vídeo.

Es un gran avance para el sector y un tremendo ejercicio de creatividad, ingenio y desarrollo para los dos estudiantes que seguro que serán capaces de patentar su sistema y ponerlo en el mercado. Tendría un buen número de posibilidades. Da que pensar.

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