lumia.

(De or. inc.).

1. f. p. us. prostituta.

No os llevéis a engaño: no he pasado 21 días yéndome de putas. El reto #21Lumias es tecnológico y nace de la necesidad absurda de manifestar mi fuerza de voluntad. Que por algo dejé de fumar, joder.

El caso es que Windows Phone sigue siendo para mí una plataforma de software para teléfonos lo suficientemente atractiva como para que, cada vez que hay una nueva versión, quiera hacerme con un terminal Lumia para probarla. Se me hace la boca agua al ver las pantallas y los diseños que Nokia ha creado para esta plataforma y no puedo evitar enamorarme de ellos una y otra vez. Esta vez, en concreto, compré un Lumia 930 (sí, otro) de color verde flúor.

día 1

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Acabo de recibir el teléfono. Al sostenerlo en la mano, refleja sobre la palma el color verde aunque apenas haya luz. Me gusta la curvatura de la pantalla, me gustan los negros abisales, me gusta el tacto sedoso de la parte trasera. Pesa un cojón, todo hay que decirlo, pero es soportable. Actualizo el sistema a la última Preview for developers y descargo y configuro mis aplicaciones. Por último,  cambio la nanoSIM de mi iPhone 5S al Lumia 930 para empezar a tirar millas oficiales con él.

Me siento bien porque mis amigos me apoyan:

Apoyo emocional en Twitter

Es bueno saber que están ahí, que van a ir contigo a muerte en los retos de la vida, que podrás llamarlos borracho a las 5 a.m. sin que te griten hijodelagranputa al oído. Los amigos perfectos, los que entienden el significado completo de la palabra amistad.

día 2 

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He descargado todos los clientes de Twitter de la tienda y ninguno me notifica nada. Ni siquiera el oficial, que es feo y está anticuadísimo si lo comparamos con las versiones para iOS y Android. Finalmente he decidido quedarme con dos: Aeries (en beta) y Tweet it! 2 (en beta privada). Entre los dos me hacen el apaño, aunque mi preferencia es Tweet it!.

Como devorador enfermizo de podcasts, también he descargado todos los gestores de podcasts de la tienda. Ninguno vale una puta mierda así que me decanto por el menos malo: Podcast+ Pro. Al menos me guarda la posición, pero es poco intuitivo en el manejo. O nada intuitivo. O cabina de un Airbus A380.

Para reafirmarme en mi postura de quedarme 21 días con el Lumia 930, he indagado en los foros y he comprado una carcasa trasera de color naranja para cambiársela al mío. Me llega mañana.

He estado haciendo algunas fotos y, a pesar de que la cámara es más lenta que cocinar el menú de Nochevieja (a ver si para la próxima…), he sacado alguna foto que merece la pena jugando con el enfoque, el tiempo de exposición y el ajuste del ISO. Por contra, todas las fotos que le he hecho al conejo han salido desenfocadas.

Por la noche, lo pongo a cargar y no hay manera de que el teléfono se quede cargando y apagado. Activo el modo avión y me voy a dormir.

día 3

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Ha llegado la nueva carcasa. Con un poco de maña, he sacado la verde y he despegado la antena NFC, la antena de carga inalámbrica y el flash LED de la carcasa original para pegarlo en la nueva carcasa naranja. El proceso es sencillo, pero acojona saber que puedes partir algo tan fino y que te tocará comprarlo de nuevo. Una vez ensamblado, compruebo que todo funciona y que el teléfono luce precioso. Un poco de autoconvencimiento ayuda.

Por la tarde, leo por Twitter que se han actualizado algunas de las aplicaciones que más usaba en mi iPhone. Al llegar a casa, lo saco de la caja y pongo a la venta el Lumia.

día 4

He vendido el Lumia. Hoy lo envío.

 🙁