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En tu smartphone tienes instaladas varias apps que no utilizas. Lo sabes, no te descubro nada nuevo.
Sin embargo, lo que no sabes es por qué no las utilizas. Eso es lo que te voy a contar en esta entrada.

Todo tiene que ver con el esfuerzo que requiere empezar a utilizar esas Apps, los conocimientos que tienes que tener, la cantidad de opciones que tienes que investigar o los parámetros que tienes que configurar.
Desde que la instalas hasta que eres un usuario intensivo pasa un tiempo. Y durante ese tiempo piensas en una balanza donde sitúas ese esfuerzo del aprendizaje, esa línea curva que puede tener una mayor o menor inclinación en función de la App, y también el retorno que produce para ti su utilización, en qué sacas provecho, qué resultados obtienes.
Al principio el retorno es positivo, pero solo porque es totalmente teórico, en tu cabeza piensas que vas a obtener el resultado que deseas si compras esa App y por tanto aplicas un retorno positivo. Pero es teórico. Se desvanece en cuanto la compras y a partir de ahí el retorno empieza a caer en picado. Has pagado por ella y aún no obtienes resultados. No sabes utilizarla o no consigues los resultados que necesitas.
En cuanto a la curva de aprendizaje, cuando acabas de comprar la App e instalarla la curva arranca y sube, sube durante un buen período de tiempo, variable, pero suficiente como para que identifiques una distancia, un valor, entre lo que te cuesta aprender a utilizar la App y la inversión que has hecho respecto al beneficio que estás obteniendo.
Según avanza el tiempo también ambas curvas van avanzando hasta llegar a los máximos y mínimos respectivos. Ahí alcanzan la máxima distancia entre la curva de aprendizaje y el retorno de beneficio que te proporciona la utilización de la App. Aquí es muy probable que no llegue todo el mundo y que se abandone la intención de seguir utilizándola o de seguir aprendiendo. Olvidas que has pagado, reconoces que te has equivocado con ella aunque ya la has pagado, y la abandonas.
Antes de llegar a las cotas más altas o bajas de ambas curvas los usuarios decidimos dejar de usar las apps. Y no las desinstalamos por dos motivos:
1.- hemos puesto ya algo de esfuerzo en su utilización y aprendizaje.
2.- hemos pagado por ella y queremos dejarla a mano para poder volver a intentarlo en algún momento.
Por todo esto pienso que tenemos varias apps en nuestro smartphone que no van a ningún sitio pero tampoco desaparecen de él.
Por las curvas de esfuerzo y retorno de beneficio de su uso.
Las apps que usamos llegan más adelante en el recorrido de las curvas. Nos siguen dando resultado durante mucho tiempo y ya no requieren ningún esfuerzo de aprendizaje. Están totalmente amortizadas.

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