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Ya llevamos un tiempo por las redes sociales. No es mucho. Estamos aprendiendo y aunque pensamos que ya dominamos la comunicación en Facebook, en Twitter o en Linkedin y somos unos más o menos buenos fotógrafos en Instagram entre otras, realmente no pensamos demasiado en lo que hacemos. Y hacemos muchas cosas. Tanto si comunicamos  como si no lo hacemos estamos transmitiendo un mensaje a alguien.

Tenemos muchos “amigos” o “followers” o como le queramos llamar. Esa es nuestra audiencia, nuestro público objetivo, para quien producimos contenidos. A que suena a demasiado industrial. Si lo que hacemos realmente es improvisar, lo que se nos ocurre en cada momento o lo que nos ocurre en cada momento lo mostramos, sin ninguna estrategia ni intención predeterminada. No sé si realmente pensamos que alguien va a leer esos mensajes o nos abstraemos de tal forma que los hacemos virtuales en exceso. Nos olvidamos de ellos.

Realmente sería un buen hábito hacerse algunas preguntas si decidimos estar en esto de las redes sociales. Sin duda la más útil será la siguiente:

¿Para quién es lo que escribes en las redes sociales?

Si cuando escribimos algo pensamos en quién lo va a leer es probable que seamos capaces de afinar un poco el mensaje, tanto en su contenido como en su forma. A veces conviene plantearse si lo que estás comentando es de interés o utilidad para los que te leen y aunque esta sea una preocupación secundaria, la primera sí debería de ser si lo que estás contando se lo contarías a cualquiera de las personas que te rodean sin ningún rubor. Entonces has pasado la prueba, puedes escribir lo que quieras si realmente se lo podrías decir a cualquiera en cualquier momento.

En las redes sociales no hay grandes reglas escritas sobre lo que hacer y lo que no hacer. Cada uno hace lo que quiere, como quiere y cuando quiere, eso es lo grande de los nuevos canales. Permiten decidir por uno mismo, a la vez que asignan una pequeña responsabilidad sobre lo que se ha decidido compartir. Es una responsabilidad individual, que es justo de las que más cuesta asumir. Eres dueño de lo que compartes en las redes sociales y por tanto responsable de lo que esos contenidos puedan llegar a suponer en la interacción con otros usuarios.

Si echamos un paso atrás y vemos que al fin y al cabo solo estamos hablando de comunicación, poco nos debería de preocupar el canal que estamos utilizando. Todo se reduce a un mensaje que emites para que alguien lo reciba; así que ten en cuenta que alguien está escuchando y tú, al menos en una ocasión, deberías de parar a reflexionar sobre quién recibe tus mensajes.

¿Para quién escribes tu mensaje en redes sociales?