image

Una compra compulsiva. Seguro que tú también has tenido una.

Ese momento en el que la razón se aleja de ti de repente, la sangre fluye a tu cerebro sin dejar que las neuronas realicen su proceso sináptico habitual y tu mente visualiza cómo será el momento de poseer el próximo dispositivo. Y solo te ves a ti mismo, como en un sueño en el que estás fuera de tu cuerpo. Te observas de forma nítida con un nuevo cacharro en las manos.

Hacía solo una hora no lo hubieras pensado, pero ahora ya está en tus manos; quizá haya sido el diseño, quizá la sensación en la mano o puede que tan solo el ansia consumista.

Sea lo que sea la compra del Moto X ha sido una compra compulsiva. Fuera de control.