Un nuevo momento. El momento en el que llegas a la habitación de tu hotel, dejas la maleta, tiras el maletín o la mochila del portátil encima de la cama y empiezas a sacar cosas de los bolsillos que colocas sobre la mesa de escritorio.

Entonces es cuando te fijas que necesitas cargar el móvil, que la tableta también necesitaría un poco de alimentación y que en algún sitio tienes que cargar también el portátil. Tienes un problema. Siempre he tenido problemas en los hoteles porque no hay enchufes suficientes. Nunca son suficientes.

Estos días que me ha tocado estar fuera me he llevado una sorpresa muy positiva. He vuelto a un hotel que estaba reformando sus habitaciones y además de girar el estilo hacia moderno y minimalista, han decidido algo que es de lo más cómodo que he podido encontrar. Una regleta con varios enchufes en la mesa de escritorio y otra regleta sobre la mesita de noche que además de un par de tomas de corriente adicionales también incluye dos puertos USB de carga. Perfecto. Simplemente era eso lo que se necesitaba.

Es un detalle, algo muy pequeñito, pero que significa mucho. El momento en el que llegas a una habitación de un hotel es diferente si te encuentras un par de puertos USB. Problemas del primer mundo, supongo.