Apple Watch Sport

Soy un tío raro, caprichoso y al que le gusta probar cualquier cacharro nuevo que salga al mercado. En definitiva, cumplo el perfil de muchos de los que pasamos por aquí, pero conviene tener en cuenta esto al valorar los motivos que me llevaron a comprar un Apple Watch y devolverlo al cabo de unos días.

Me gustó el reloj desde el primer momento. Cuando Tim salio al escenario y lo mostró en su muñeca, me dije: “LO QUIERO”. Pasaron los días, las semanas, los meses y yo me metí en mi típico bucle zerotiano de cuando sale un gadget nuevo: lo compro, no lo compro, lo necesito, no lo necesito, tengo dinero, no tengo dinero, merece la pena, no merece la pena. Al final, siempre termino igual: convencido de que “no lo compro porque no lo necesito y no puedo permitírmelo y, además, no merece la pena”. Entonces llegan las risas de mi mujer cuando se lo cuento, ya que ella sabe que el pensamiento anterior rápidamente pasa a convertirse en un “lo compro que lo mismo al final si que lo necesito, ya veré que vendo para sacar la pasta que seguro que merece la pena”. No me miréis así, que vosotros sois iguales, e incluso peores 😉

Como era de esperar, al final sucedió lo que tenía que suceder. Ahí estaba yo al final el día 26 de junio reservando mi Sport con correa verde. Apple Store de Sol en Madrid, cinco de la tarde. Primera impresión: es bonito de pelotas. Pasado un rato te das cuenta de que, por muchos relojes que hayas probado, inteligentes o no, este pasa desapercibido en la muñeca. Me ofrecieron cambiar el color de la correa. Dudé, pero al final decidí llevármelo con la correa verde y me sigue pareciendo que el conjunto es súper bonito.

Pasemos a una minirreseña del reloj:

  • Pantalla. Es es brutal, así, sin mas. Enamora al primer vistazo. Los watchfaces que Apple ha creado tienen un diseño exquisito. No sé si algún día abrirán la manga a que la gente los cree al igual que en Pebble. Tengo sentimientos encontrados con respecto a eso, pero me inclino a pensar que no sería una buena idea.
  • Notificaciones. Están genialmente integradas en el reloj, pues no son nada intrusivas. Recibes un toque en la muñeca, la pantalla no se enciende. Tú decides cuándo quieres hacer caso a ese aviso. Basta con girar la muñeca para que la pantalla se encienda y, a modo de pop-up, salte la notificación. La lees, vuelves a girar la muñeca y la pantalla se apaga.
  • Corona digital. Es cremita pura. Tiene un tacto bestial, pero creo que estamos tan acostumbrados a las pantallas táctiles que me vi más usando los dedos sobre la pantalla que sobre la corona. Durante unos días traté de acostumbrarme a ella y poco a poco empecé a usarla más. Curiosidad: a los 3 días noté que su tacto no era el del primer día. Ayer me encontré una nota de Apple donde explican el caso y cómo solucionarlo, así que parece que es algo con lo que se va a tener que vivir. Lo que me extraña es que empecé a notarlo ya con tan solo 3 días de uso.
  • Aplicaciones de terceros. Nada nuevo que no se haya leído ya. Son lentas y están mal pensadas o ejecutadas. Instalé todas las que pude y las probé, poco mas. En 10 días creo que no llegué a usar seriamente ninguna. Con la excepción del GPS, no me veo usando aplicaciones en una pantalla tan diminuta, al menos no lo que tenemos hoy en día.
  • Batería. Normalmente lo cargaba por la noche y lo ponía en mi muñeca cada día a las 6:30. Ya sabemos que los primeros días estamos toqueteando y haciendo un uso que realmente no sera el definitivo. Una hora de ejercicio medido al día. Puesto a cargar sobre las 23:30 y con la batería normalmente al 20 %.
  • Actividad y entrenamientos. He usado todo tipo de pulseras de actividad con las típicas alertas de movimiento y creo que esta ha sido la única vez en que les he hecho caso. Imagino que es la forma de presentarte la actividad, los colores, la pantalla, la información… Al final es algo que realmente me ha llevado a moverme más e incluso hacer caso a las alertas de inactividad. Con respecto a la aplicación Entrenos, creo que cumple su cometido y que esta pensada para la gran mayoría. Yo las he usado para correr y para Crossfit. Son aplicaciones sencillas y funcionan, pero tampoco podemos esperar mucho más. Si buscamos cosas ya muy especificas habrá que esperar a las aplicaciones de terceros.
  • Siri. Nunca lo he usado en el iPhone pero en el reloj me he visto usándolo en varias ocasiones en las cuales he dicho: ¡Estos es genial! Soy de esas personas que tiene una memoria de 30 segundos: si se me ocurre algo y no lo apunto, en el momento el 99 % de las ocasiones se me olvidará. Un día iba corriendo y recordé algo que tenía que hacer en el trabajo. Lancé Siri, dije “recuérdame X mañana a las nueve de la mañana” y seguí con el entrenamiento. Al día siguiente, yo ya me había olvidado completamente de lo que tenía que hacer cuando saltó el recordatorio salvador, y era algo importante. ¿Otro ejemplo? Poner un contador de forma rápida y sencilla cuando estás cocinando.
  • Teléfono. No me veo a día de hoy hablándole directamente a mi muñeca y desconozco si dentro de unos años estaremos muy acostumbrados a esto y será de lo mas normal. Por ahora, como sucede con otras funciones, es algo que nos puede venir bien de forma puntual, pero que pocos usarán a diario.
  • GPS. Para mi gusto, la característica ganadora y la que mas me ha enamorado. Generalmente me desplazo en moto, lo que me obliga a memorizar mapas, cambios, giros, salidas de rotondas, etc. cada vez que voy algún lugar que no conozco bien. Con el reloj lo solucioné por completo. Es genial decirle a Siri que te lleve a un sitio y tan solo tener que girar la muñeca para ver las indicaciones mientras conduces.
  • Respuesta por voz a notificaciones. Esta otra cosa que he usado en algún momento puntual con Telegram. En Whatsapp a día de hoy no esta soportado, pero conociendo a esta empresa sabemos que esto se solucionará en cuestión de días. Como sucede con lo de hablar por teléfono, no es algo que me parezca interesante para el día a día, pero que sí se agradece en momentos puntuales.
  • Resistencia al agua. Se han hecho muchas pruebas que indican que el reloj perfectamente se puede usar para nadar y bañarte en la piscina, incluso pruebas en las que simulan una presión de 40 m de profundidad durante 30 minutos. El tema esta en que la certificación del reloj se supone que no lo permite y que si hacemos esto durante mucho tiempo se podría perder el sellado del reloj y, con ello, la garantía. Sinceramente, me ha parecido un coñazo tener que quitarme el reloj cada vez que me metía en una piscina.

Probablemente si has llegado hasta aquí te llame la atención que terminase devolviendo el reloj cuando la mayoría de mis valoraciones sobre este son positivas. Creo que es bonito y que es el mejor smartwatch del mercado. Reconozco que hace cosas que en determinados momentos van a poder sernos de utilidad. Desconozco si el día de mañana le podremos dar mas usos novedosos que estén fueran de las típicas aplicaciones que ya conocemos pero, a día de hoy, la verdad es que no lo veo.

¿Vale todo esto más de 400 euros? Para mí, sinceramente, la respuesta es un NO rotundo. Es demasiado dinero invertido en algo que en realidad solo me aporta cosas verdaderamente útiles en momentos muy concretos. Esto es justo lo contrario de lo que sucede con el iPhone, el cual lo considero mi navaja suiza. Por otra parte, hay otro elemento muy personal y que quizás solo sea cosa mía. Al llevar un Apple Watch, terminé creándome una nueva necesidad en mi vida. Antes, consultaba de vez en cuando mi iPhone para ver si tenia alguna notificación; sin embargo, el reloj es algo que tenemos muy a mano, demasiado. Durante estos diez días, me he visto más de lo que me gustaría haciendo el gesto de girar la muñeca “para ver si tenia algo”. En casa, paseando por la calle, en el trabajo… demasiada atención al reloj y sus notificaciones.

Probablemente pensaréis “pues no lo mires tanto”. A mí, sinceramente, no me ha funcionado. Lo que sí me funcionó fue dejarlo alguna vez en casa. ¿El resultado? Solo lo eché en falta en momentos muy específicos. De nuevo, justo al contrario de lo que me sucedería con el iPhone.

En cualquier caso, si tienes dudas y quieres descubrir esta nueva tecnología con tus propios ojos, yo te diría que lo comprases e hicieses el experimento de ver si realmente aporta algo en tu vida. Tienes 15 días para probarlo y nada que perder.