Vivimos en una época en la que hacer una foto y subirla a diversas redes sociales se ha vuelto algo tan común que no pensamos en el impacto que, gestos como este, pueden tener para nuestra seguridad. Aunque parezca extraño esta entrada no es sobre eso de “si un servicio es gratis es que tú eres el producto”, sino de algo que nos ayude a darle un nuevo significado a la parte de "el impacto que puede tener"… quizá en el sentido más literal del asunto.

Resulta que en 2007 llegaron 4 nuevos AH-64 Apache a una base americana en Irak. Claro, los operativos dentro de la base se pusieron a hacer fotos de los nuevos juguetes… y alguien subió alguna de esas fotos a internet. Si lees lo que te estoy contando podrías decir "bah! vaya chorrada! que tiene esto de especial? yo le hago fotos a mi coche/moto a diario y no pasa nada".

¿El problema? Un detalle tan tonto como que las fotos tenían la localización exacta de donde fueron tomadas, es decir, entre la información EXIF adjunta en la imagen estaban las coordenadas GPS del lugar donde fueron tomadas. Gracias a dicha información, los malos lanzaron un ataque de mortero sobre dichas coordenadas y… adiós a los nuevos helicópteros! Así de sencillo.

Por supuesto que esto es un caso algo extremo de lo realmente cara que puede llegar a salir una foto, ya no sólo el coste de los helicópteros, sino posibles víctimas humanas, pero te hace plantearte hasta que punto, día tras día, estás poniendo información a disposición de quien quiera, muchas veces sin saberlo.