Foto o vídeo. Esa es en muchas ocasiones la cuestión que nos planteamos ante un paisaje, un retrato, un evento, o una reunión de amigos. ¿Qué es lo mejor? Como siempre la respuesta más fácil es “a la gallega”: Depende. Sin embargo desde hace tiempo por mi parte ya voy teniendo más claro que el vídeo, si es posible hacerlo, ha de hacerse.

La imagen tiene el poder de traer el recuerdo para los que han vivido la escena y así les permite recordar todo lo que la rodeaba. El vídeo no es solo para los que han vivido la escena, sino también para los que no han tenido esa oportunidad. Añaden a la imagen el sonido y el movimiento. Con estos dos elementos extra las sensaciones se pintan de otro color.

Siempre que puedas tomar un pequeño vídeo de tus momentos, además de capturarlos en una imagen, hazlo. Graba un pequeño vídeo, verás que es diferente la sensación al poco tiempo, cuando revises tus archivos. Además, ahora lo tenemos tan fácil con los dispositivos móviles para tomar una buena fotografía y grabar un vídeo de calidad digna, que casi no hay motivo para no hacerlo.

En esta foto y el pequeño vídeo podéis ver las grandes diferencias. El viento de los acantilados, el movimento de las olas del mar picado o el movimiento en el pelo de la chica, son elementos que se añaden de forma muy sencilla a las que proporciona la foto; esta es más estática y  si bien permite evocar las sensaciones, no permite saborearlas como en el caso del vídeo.

¿Con qué te quedas, foto o vídeo?