Muchas veces comento que Twitter está bien para intercambiar información y abrir debates pero que, cuando una conversación requiere un mínimo de profundidad, probablemente esta no sea la plataforma más adecuada. Esto me ha llevado a abrir una serie de entradas en las que responderemos a algunas cuestiones que nos planteen nuestros lectores. Hoy @blokel nos tira el cebo con la Blackberry PRIV.

Como muchos sabéis, siempre me han gustado los teclados físicos. Durante años seguí defendiendo sus virtudes y, claro, si unes la primera BlackBerry con sistema operativo Android y le añades uno de los habitualmente magníficos teclados de la canadiense, lo normal es que me llame la atención. Los dispositivos con teclado físico estaban dando los últimos coletazos de su existencia y, de hecho, durante los últimos años no solo no hemos visto muy pocos terminales que lo incorporasen, sino que los pocos que han ido apareciendo eran modelos de gama más bien baja y que, en su mayoría, ni siquiera llegaban al mercado español. BlackBerry no solo ofrece un terminal de calidad con teclado físico, ya que este va de la mano de añadidos interesantes como el Blackberry Hub.

Como sucede últimamente con todo lo vintage, la BlackBerry PRIV supone un soplo de aire fresco a partir de un elemento del pasado (recordemos que unos años en dispositivos móviles equivalen a lustros en otros ámbitos). Dicho esto, me temo que este modelo llega tarde por muchos motivos y que no va a ser precisamente un superventas. Personalmente, nunca me han terminado de convencer los teclados deslizantes, ya que si bien nos permiten disfrutar de lo mejor de cada opción (teclado físico sin renunciar a una pantalla de gran tamaño), también perdemos sus mayores virtudes, como el tener siempre a mano un teclado para ejecutar acciones de la forma más rápida posible. Si tengo que desplegar el teclado para abrir rápidamente una aplicación, realizar una búsqueda, etcétera, en realidad estaré tardando tanto o más que si lo hiciese con un teclado virtual. Por ese mismo motivo, el uso de los atajos de teclado pierde prácticamente toda su gracia.

En definitiva, este terminal despierta mi curiosidad, pero no lo suficiente como para que pudiese plantearme su compra solo por el hecho de llevar un teclado físico. En cualquier caso, siempre alegra volver a ver a viejos conocidos y, en un mercado cada vez más soso y repetitivo, cualquier detalle que se salga de la norma actual es bienvenido.