Estos últimos años, sobre todo desde que en 2007 se presentó el iPhone original (2G), hemos estado repitiendo sin parar que el gran cambio era lo móvil. Y es así.

Pero se nos había olvidado algo que teníamos delante de los ojos: la televisión.

Nadie está contento con la televisión “básica”. No nos gusta lo amarillo de sus programas, la publicidad abusiva, los presentadores casposos y un largo etcétera.

Lo que viene es la televisión verdaderamente a la carta. Y los dispositivos móviles siguen siendo la herramienta de penetración en este mercado.