En este vídeo hay muchas cosas que resultan interesantes. Lo que está pasando y de lo que no te enteras ya es suficiente para despertar tu interés. Pero además, si te paras a reflexionar sobre las palabras del fotógrafo que ha llevado a cabo el pequeño reportaje sobre los “chicos de la Apple Store”, probablemente no te quedarás tan tranquilo.

Es inquietante pensar que alguien pueda hacer un análisis tan simple como el comparativo entre la iglesia, sus feligreses y la religión y una tienda de Apple, los chavales que chupan Wifi gratis a sus puertas y la cultura Apple.

En mi opinión no hay en absoluto nada que llame la atención. Es una generación diferente a la nuestra, a la del fotógrafo, a la de sus padres y de mis padres. Es una generación que elige el sitio donde se reúnen, las cosas que hacen y los medios que utilizan. Mis padres utilizaban cartas para comunicarse, mis hermanas el teléfono fijo, y mis sobrinos el móvil y su tarifa de datos. Todos quedaban en un sitio para pasar la tarde y hacían las cosas que tuviesen que hacer.

No veo nada novedoso ni extraño en la estética, ni que exista ese algo más que se dice en el vídeo. Cada generación y cada grupo dentro de una generación tiene sus señas de identidad, su estilo, su moda, su música, su baile. Nada que ver con la Apple Store y sí quizá algo que ver con la dependencia del Wifi. Es lo que más me ha gustado.

La nueva espiritualidad es el Wifi gratis