Apple lo tiene todo: el banco rebosante de dinero, los fanbois que ma-tan por la marca, los mejores teléfonos, la mejor gama de portátiles y ordenadores de sobremesa, el mejor diseñador industrial, el mejor CEO muerto convertido en leyenda y un nuevo AppleCar en preproducción con vistas a rodar en 2020.

Sólo echo de menos una cosa: un iPartment.

Llegar a casa y disfrutar de tus 35m2 diseñados y decorados por Jonathan Ive. Electrodomésticos Designed by Apple in California, una cama extra-cómoda con puertos USB en la almohada, en el cabecero y entre el látex y la espuma viscoelástica. Imagino el apartamento lleno de cámaras iSight que van tomando vídeos y fotografías al azar y subiéndolas a iCloud para luego mostrártelas en la televisión del salón mientras cenas o como un simple y sencillo marco de fotos digital con diapositivas de tu día a día. Y tu novia en pelotas. Sexy. O tú en pelotas. Horror.

Apple se hace fuerte y busca nuevos mercados en los que poder meter el hocico. No tiene miedo. No se hace caca en los nuevos váteres con análisis automático de fecales sincronizado con HealthKit. Te falta fibra, nene. O, peor, tienes cáncer de colon: ‘he concertado una cita con tu médico de cabecera’.

Gracias, Siri.

Diseño plano, paredes lisas decoradas con gusto espartano y paleta de pasteles. iOS 8 trasladado a la vida real. Disfruta de tu café espresso con captura de pantalla y publicación instantánea en Instagram. Que suene el tono de arranque de tu ordenador cuando abras los ojos por la mañana. Aplicaciones de terceros para el suelo digital: toca el piano o camina sobre brasas. ¡Qué risa, María Luisa!

La habitación de los niños como ludoteca del futuro: paredes táctiles, YouTube en las ventanas, las nanas en el techo estrellado.

El futuro pinta digital. Habrá que ir actualizándose a la última versión.