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Google está atacando todos los sectores. Es una cuestión de probabilidades. Si mueves muchas fichas, alguna de ellas será la adecuada. Y Google tiene movimientos infinitos. Ahora está tocando el palo de la automoción.

Ayer presentó el primer prototipo de su vehículo sin conductor. No sé tú, pero no  me monto en ese coche ni por una apuesta muy jugosa. Algún día quizá tenga que comerme mis palabras; por ahora no me fío.

El proyecto se denomina Google Self-Driving Car y en unas semanas va a estar rodando por las calles de California. Si te coincide estar por allí podrás cruzarte con un coche (feo de carallo) que está en pruebas y que a lo mejor no lleva conductor. No te sorprendas, los chicos de Google saben lo que hacen.

Si esto es o no el futuro lo tendremos que analizar más adelante. Por ahora, la conducción dirigida por nosotros no es la más efectiva, ni la más eficaz, ni la más segura. Tenemos errores, muchos, nos matamos y matamos a otros en las carreteras que a veces son culpables y esto no mejora. Puede que el futuro del automóvil esté en el Google Car. Aunque lo tendré que ver con mis Google Glass primero.