Entender la fotografía es una fantasía que persigo desde hace años. Cada día que pasa me acerco a algún concepto técnico y trató de entenderlo y así cada día que pasa sé que me queda más por aprender y sobre todo, que esta afición es una de las que más me ha dado de todas las que practico.

Todos los días se pueden hacer fotos y todos los días veo en las fotos que guardo las cosas que he querido captar. Diferente es que los demás ven algo, por ahora ese objetivo no es el que me preocupa. Solo disfrutar de la luz, de lo que pase delante de mis ojos y de la sensación que me provoque ver los resultados unos días después de reveladas.

Hace un par de días tengo conmigo una nueva compañera de aventuras. Una cámara compacta avanzada de Fujifilm que se denomina X100T; es la tercera de la saga iniciada por la X100, seguida por la X100S y evolucionada en este mismo año 2017 a la X100F. Es bonita, es tecnológicamente adelantada y además reúne algo en su conjunto que te lleva a querer pensar en las fotos que harás.

Tengo un camino por delante muy apetecible que tendré que recorrer para obtener “algo más” de ella. Entrenar el ojo y olvidar que llevas una cámara. Ese es el premio gordo que todavía tengo muy lejano. Me fijo demasiado todavía en cómo preparar todo para que la teoría fotográfica esté alineada con lo que se espera según las reglas.

Es probable que deje alguna foto más por aquí. Ya veis que el blog lo tenemos en modo ralentí igual que el podcast. La vida va cambiando, nosotros también y aunque la visión que hemos compartido de la tecnología durante tantos años todavía sigue creciendo en calidad y cantidad, las ganas de compartir no son las mismas. Disfrutamos de nuestras conversaciones, privadas pero igual de divertidas, pero la joven necesidad de compartir ha evolucionado havia una madura reflexión en círculos más cerrados.

Y vosotros, ¿todo bien?