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Todos sabemos lo que es grande y lo que es pequeño. Son términos que hemos aprendido desde bien jóvenes. Y también al crecer hemos conocido que son términos puramente relativos. Todo lo es.

Ayer cambié mi iPhone 6 Plus (pantalla de 5.5″) por un iPhone 6 (pantalla de 4.7″). Y el cambio es muy radical. Os recuerdo, valga de latigazo virtual, que  era yo el que decía que pasaría del modelo 6 de iPhone, que no quería ni uno ni el otro modelo porque eran demasiado caros. Sigo pensando lo mismo, que son demasiado caros, pero a veces la vida te sonríe y el precio no es el freno para llegar a lo que quieres.

Comodidad en el transporte

El cambio fundamental está en la comodidad de transporte del iPhone 6. Es muy cómodo, cabe en cualquier bolsillo de cualquiera de mis pantalones y es muy ligero. Siempre hablo en comparación con el iPhone 6 Plus. El problema que me ha llevado al cambio es que empezaba a vislumbrar los problemas que en breve se presentarían para llevar el Plus conmigo sin un abrigo, chaqueta o chaquetón a mano. No lo he sabido llevar en un bolsillo de un pantalón, me es muy incómodo, no puedo sentarme con él en los bolsillos y tampoco me parece lo mejor ponerlo encima de una mesa o cualquier superficie cada vez que me siento.

La batería es un gran cambio

La duración de la batería es mi mayor temor. Sobre el papel, la batería del 6 Plus marca una capacidad de 2915 mAh y la del 6 “solo” 1810 mAh. La diferencia de más de 1000 mAh es una pista importante de por dónde irán las diferencias. Ojo que el tamaño de pantalla también va a favor del 6 en este caso; hay que iluminar menos puntos.

En la práctica todavía no tengo un criterio establecido sobre cómo afecta a mi día a día. Llevo con él un par de días no completos de uso. Lo que sí tengo claro es que hoy he tenido que cargar el iPhone 6 antes de llegar al final del día, cuestión que en muy rara ocasión he tenido que realizar con el 6 Plus.

Cámara con o sin estabilización óptica de imagen

Por otra parte, el cambio más importante identificado y que menos he notado es el de la cámara de fotografía. Al leer las diferencias entre los modelos verás que el 6 Plus tiene estabilización óptica de la imagen y el 6 carece de ella. Por ahora todos los resultados de las fotografías y vídeos tomados han sido satisfactorios. Supongo que mi ojo no está bien entrenado en observar las diferencias entre unos vídeos y otros o bien es que el tipo de vídeos, más bien estáticos, que tomo están lejos de poder facilitar si el cambio es muy drástico.

Ahora resulta que estoy cumpliendo lo que dije en su momento en Twitter: Si algún día tengo el iPhone de esta generación será un 6 (no Plus) de 64 GB de capacidad de almacenamiento y en color Space Grey. Y aquí está. Veamos cuánto dura.