“Las reuniones son necesarias” es una frase de perdedores. Las reuniones no son necesarias si puedes evitarlas. Pero no hacemos nada por evitarlas.

Si una reunión no es una prioridad para el equipo del que formas parte o para ti mismo, entonces lo mejor es que no la aceptes o la delegues en otra persona. Y en el caso de que sea prioritaria para ti has de plantear si la reunión es una buena solución o puedes arreglar el asunto sin tener que llevarla a cabo. 

Aún en caso de tener que finalmente asistir a la reunión, lo mejor que puedes hacer es intentar que esta sea lo más corta posible, que sea efectiva y que se vaya al grano. 

Las reuniones no son necesarias. Si lo piensas así podrás ganar tiempo para lo que de verdad importa. Lo que de verdad te importe.