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Hay algunos productos que te dejan de interesar incluso antes de que salgan al mercado. Estamos metidos dentro de un bucle de información constante, noticias, rumores, anuncios, campañas, precampañas e invitaciones ultraprivadas y megarestringidas a unos cuantos. Y esto hace que los productos que se ofrecen, al final, nos importen muy poco. El Dash Button de Amazon me importa cero, nada. Pero está ahí y ha despertado la curiosidad de todo el mundo.

Es un botón que permite, con una sola pulsación, pedir alguno de tus productos de uso más habitual. Un jabón, unas cuchillas de afeitar, tu bebida favorita, lo que utilizas en tu día a día, con solo pulsar un botón. Y eso es lo que proponen como novedad, que es realmente interesante como concepto, pero veo poco factible para la operativa de un hogar por ejemplo. Evolucionará, sin duda y en algún momento nuestra cesta de la compra será automática, lo creo sinceramente.

El caso es que en el momento en el que vi el botón “Dash” de Amazón ya supe que esto tardaríamos en tenerlo por nuestras tierras. En las condiciones de uso de esta primera aproximación no está España, tan solo están los 50 estados de Estados Unidos y el Distrito de Columbia, esto es todo. Y esto pasa con muchos de los productos que aparecen en el mercado. Accedes a la información, a toda la información sobre ellos, pero no van a venir a tu país hasta muchos meses después de su lanzamiento en otros lugares.

En definitiva lo que tenemos es una generación de ruido informativo que crece cada día, que despierta el interés de los usuarios y que también nos deja con la miel en los labios en otros tantos casos. Sucede con los Dash Buttons, sucede con el Apple Watch, con un buen número de móviles que se dice que están en el mercado como el One Plus One y similares, pero que nadie de tus conocidos tiene, tan solo lees sobre ellos y sabes que son muy interesantes, pero hasta ahí.

Solo son cosas que no nos llegarán, jamás, pero a las que les hemos dedicado algunos minutos de nuestra vida, para informarnos, para comentarlo con otros o simplemente para curiosear sobre lo que está pasando. Cosas que jamás nos llegarán.